lunes, 24 de julio de 2017

En silencio

"... Sólo queda el silencio... 
El silencio no es calma. 
El silencio simula, 
un estruendo que arrasa." 
Gloria Gayoso. - Silencio 
          Sabes lo que es sentirte al margen, que te pasen un millón de cosas y que no hables de ninguna, que lleves la mirada ausente pero aún así pases desapercibido. Cabes en el suspiro extendido que largas cuando observas por la ventana y ves la vida pasar como si no doliera. Y te encuentras en el murmullo de las ciudades que nunca duermen, ni te dejan dormir. Que sempiternas reaccionan al advenimiento del caos mundial pero se muestran indiferentes ante el desarraigo de tu sonrisa. Allí donde el ocaso te representa, y como para los romanos te oxidas, te mueres en el naranja nítido que se dibuja en el horizonte.

          Vivir en el caos de las palabras no dichas es ahogarte con vidrios en la garganta y el pecho, que te aprisionan en cada suspiro un poco más. Pero te entiendo, comprendo lo que es escuchar el ego de tantos primordiarse y abandonarte a tu suerte. Y hasta creo comprender el abatimiento que sientes cuando todo queda en el tintero y huyes con un sabor amargo quemándote los labios, cuando nadie se interesa por el abismo que se percibe en tu mirar.


           La gente es insensible y quiere lo que a cada uno por herencia le pertenece: atención y cuando la consiguen, el autoestima se les va por las nubes y ya no importa nada. Cada ser quiere ser reconocido por beneficiar a tal y ser aplaudido por, meritoriamente, hacer bien su labor. Quieren aprobación, por eso cuando oyes sus grandilocuentes monólogos se enfocan en su persona y hablan con lástima del otro. No se ocupan de ayudar sino con descaro mienten para ayudar-se. Buscan posicionarse en el ranking de los más altruistas mientras son incompetentes para oír a quien, con ojos ciegos, les "lleva el apunte" y tiene al lado.

          Pero no te preocupes que conozco tu melancolía y entiendo tu sentimiento de no pertenencia porque, en cierto modo, no perteneces aquí. Las almas que yacen en silencio están destinadas a algo mucho más grande que este morboso mundo pueda imaginar. Respira, sobrevive otro día, que pronto encontrarás quien comprenda tu luz y tu oscuridad. Créeme somos muchos los que vivimos en la frontera de la borrosidad.


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