"Me gusta la gente sentipensante,
que no separa la razón del corazón.
Que siente y piensa a la vez.
Sin divorciar la cabeza del cuerpo,
ni la emoción de la razón."
Eduardo Galeano
La fugacidad de los cuerpos no me llenan porque el amor no está allí y para palparte debo sentir así. No es mi culpa la revolución de este siglo que grita todo el tiempo sus necesidades y mucho menos mi inexplicable variabilidad sobre eso.
Para ser sincera he probado todo antes de dar un veredicto. He sabido amanecer en un ocaso amando como también disfrutar un instante la inestabilidad de eso que llaman pasión pero me he decidido por querer una mente y no la imperfección de una piel.
A la larga... y esto todos los sabemos, la belleza envejece pero lo bonito del pensamiento no. Por eso muchas veces me he enamorado de gente ficticia, de esa que vive sólo en libros, anhelando que si alguien los pensó también existieran. Luego caigo en la realidad y recuerdo que sigo en un siglo donde no encaja lo que exijo.
Tal vez, y allí pende mi esperanza, algún día alguien me piense de manera similar.

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